El eterno capitán croata marcó un magistral disparo desde fuera del área y Pasalic selló la victoria en el descuento. Croacia gana 2-1 a Eslovenia y vuela a Estados Unidos con moral renovada.
No podía ser de otra manera. Si Croacia tenía que despedirse de su tierra antes de embarcarse hacia el Mundial 2026, tenía que hacerlo con Luka Modric como protagonista. El conjunto dirigido por Zlatko Dalic dominó la posesión y generó más volumen ofensivo, pero también dejó dudas por momentos ante una Eslovenia que supo resistir, encontró el empate en el tramo final y obligó a Croacia a reaccionar sobre la hora.
Al final, la historia tuvo el final que la afición del Stadion Anđelko Herjavec en Varaždin estaba esperando: triunfo agónico, gol del héroe inesperado y la certeza de que esta generación dorada tiene aún la sangre fría necesaria para los grandes momentos.
Un primer tiempo anodino, una segunda parte de infarto
Croacia tomó la iniciativa desde los primeros minutos, con una línea defensiva adelantada y una circulación constante de balón que le permitió encerrar a Eslovenia durante varios tramos del encuentro. Sin embargo, la efectividad brilló por su ausencia durante toda la primera mitad: las ocasiones llegaban, el gol no.
Fue necesario esperar al inicio de la segunda parte para que apareciera la magia. En el minuto 51, Modric, de 40 años, colocó con astucia un disparo desde el borde del área que se coló en la portería tras una asistencia de Perisic. Fue el gol número 29 de Modric en 198 partidos con su selección.
El estadio estalló. El mago de Zadar, con una zurda que desafía el tiempo y la razón, volvió a demostrar que el fútbol a veces trasciende la lógica. El exjugador del Real Madrid recibió sobre la media luna y sacó un remate a tono de pase para mandar el balón al fondo de la red. Una obra de arte en forma de despedida.
A los 58 minutos, Modric abandonó el campo siendo sustituido por Mario Pasalic, recibiendo una ovación cerrada del público croata que lo sabe: cada partido con la camiseta a cuadros podría ser el último del hombre que los llevó a una final de Mundial.
El error que lo complicó todo
Cuando todo parecía encarrilado, Croacia concedió un regalo envenenado. Un pase atrasado encontró al delantero Andraž Šporar, quien condujo solo frente a la portería para clavar el 1-1 al minuto 83. Un grosero error defensivo que congeló el estadio y puso en jaque la despedida soñada.
Con un duelo que se disputaba con claro ritmo de amistoso, Eslovenia llegó al empate a través de un error por parte de un jugador de la selección local, recordando que en el fútbol no hay resultado seguro hasta que el árbitro pita el final. Las caras de preocupación en el banquillo croata lo decían todo.
Pasalic, el salvador inesperado en el descuento
Pero Croacia tiene un gen competitivo que no desaparece, ni siquiera en amistosos. Cuando parecía que el partido terminaría en empate, apareció Mario Pasalic al minuto 90+2 para conectar una volea tras una dejada de cabeza de Josip Stanisic y marcar el 2-1 definitivo, con un remate que tocó a Oblak y pegó en el larguero antes de entrar.
El delantero que había ingresado precisamente en lugar de Modric cerró el círculo de manera poética. El dominio de Croacia fue evidente a lo largo del juego, reflejado en una posesión del 66,9% frente al 33,1% de Eslovenia, acumulando 21 tiros contra los 13 del conjunto esloveno. Los números respaldaban el triunfo; lo dramático fue la forma de conseguirlo.
El contexto: recuperar la confianza tras caer ante Bélgica
Este triunfo llega en un momento oportuno para la moral del equipo. Con este resultado, Croacia recupera algo de confianza tras su derrota ante Bélgica y llega al Mundial con una victoria de último minuto, aunque con aspectos por corregir antes de enfrentar a Inglaterra, Ghana y Panamá en la fase de grupos.
El plantel mantiene referentes históricos como Luka Modric, acompañado por futbolistas consolidados en clubes europeos como Gvardiol y Kovacic, lo que le permite sostener una estructura competitiva. La experiencia acumulada en dos Mundiales consecutivos llegando a instancias decisivas es un activo que ningún rival puede restar de ecuación.
Modric y su quinta Copa del Mundo: la leyenda continúa
Luka Modric se alista para competir en su quinta Copa del Mundo y buscará superar lo hecho en Rusia 2018, cuando su selección perdió la final ante Francia. A sus 40 años, el centrocampista sigue siendo el corazón y el alma de una selección que ha hecho historia para un país de apenas cuatro millones de habitantes.
Hay algo casi sobrenatural en ver a Modric correr, conducir, disparar y liderar con la misma naturalidad que lo hacía hace una década. No es nostalgia lo que transmite; es vigencia pura. Y esa vigencia es, quizás, el arma más peligrosa que Dalic lleva a Estados Unidos.
Croacia debutará contra Inglaterra en Dallas el 17 de junio, en un Grupo L que también incluye a Ghana y Panamá. El duelo ante los ingleses aparece como el más exigente del grupo y será, en buena medida, el termómetro real del estado de forma croata.
Por lo pronto, la Vatreni parte hacia el torneo con la bendición de su afición, un triunfo en el bolsillo y la certeza de que, mientras Modric respire, Croacia nunca será un equipo menor. El sueño mundialista acaba de comenzar.
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