El presidente de la FIFA cerró semanas de incertidumbre geopolítica en el Congreso de Vancouver. La propuesta de Italia como reemplazante quedó descartada y Marco Rubio garantizó el ingreso de los futbolistas iraníes a suelo americano.
El fútbol le ganó a la política, al menos por ahora. En la apertura del Congreso de la FIFA en Vancouver, Gianni Infantino fue directo al grano y despejó de un solo discurso todas las dudas que habían nublado el horizonte mundialista de las últimas semanas. “Permítanme comenzar por confirmar desde el principio que, por supuesto, Irán participará en la Copa del Mundo de la FIFA 2026. Y, por supuesto, Irán jugará en los Estados Unidos de América”, declaró el máximo dirigente del fútbol mundial ante los cerca de 1.600 delegados presentes en la ciudad canadiense.
El contexto: semanas de tensión y rumores
La participación de Irán en el Mundial había estado envuelta en una nube de incertidumbre desde que estalló el conflicto bélico en Medio Oriente en febrero, tras los ataques de Estados Unidos e Israel. La situación geopolítica encendió todas las alarmas: ¿podría un equipo iraní jugar en suelo estadounidense en medio de una guerra que involucraba directamente a ambas naciones?
Las propias autoridades iraníes habían explorado la posibilidad de trasladar sus partidos de la fase de grupos desde Estados Unidos hacia México, una alternativa que Infantino ya había rechazado con anterioridad. La tensión llegó a su punto más alto cuando el enviado especial estadounidense de origen italiano Paolo Zampolli sugirió, en un giro sorprendente, que Italia ocupara el lugar de Irán en el Mundial. Una propuesta que generó ruido global pero que duró apenas horas: el propio gobierno de Washington se desmarcó rápidamente de ella.
Rubio y Trump: el respaldo político que necesitaba la FIFA
La confirmación de Infantino no llegó sola. El secretario de Estado Marco Rubio puso el sello diplomático al afirmar que los futbolistas iraníes serán bienvenidos en suelo estadounidense, aunque aclaró que ciertos integrantes del cuerpo técnico con presuntos vínculos con la Guardia Revolucionaria podrían no recibir autorización de ingreso. El presidente Donald Trump, por su parte, reconoció haber conversado con Infantino sobre el tema y respaldó la postura de la FIFA.
El deporte y la diplomacia caminaron, esta vez, en la misma dirección.
El incidente en Toronto: Irán, el único ausente del Congreso
Paradójicamente, mientras Infantino confirmaba la presencia iraní en el Mundial, la delegación de la Federación de Fútbol de Irán fue la única ausente entre las 211 asociaciones miembro convocadas al Congreso. El presidente de la federación iraní, Mehdi Taj, y su comitiva debieron abandonar Canadá tras un incidente con autoridades migratorias en el aeropuerto de Toronto, vinculado a presuntos lazos con la Guardia Revolucionaria, organización designada como terrorista por el gobierno canadiense en 2024.
Una imagen que refleja, con crudeza, la tensión entre el deseo del fútbol de mantenerse ajeno a los conflictos y la realidad geopolítica que lo rodea.
Irán en el Grupo G: Los Ángeles y Seattle como escenarios
Con la confirmación de Infantino, el calendario de los 104 partidos del torneo más grande de la historia permanece sin alteraciones. Irán integrará el Grupo G junto a Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto, con todos sus encuentros programados en territorio estadounidense, específicamente en las ciudades de Los Ángeles y Seattle.
La selección iraní se clasificó al Mundial al terminar primera en el Grupo A de la tercera ronda de las eliminatorias asiáticas. Se lo ganó en la cancha, y en la cancha lo defenderá. El fútbol, una vez más, encontró la manera de imponerse.


